MODELO DE DESARROLLO: LA BÚSQUEDA DE UN HORIZONTE DISTANTE

Mucho se ha dicho sobre un modelo de desarrollo, mucho se ha evadido decir también. Es preciso comprender qué es un modelo de desarrollo, para entender que no siempre los proyectos políticos promovidos por distintas posiciones son representativos para el pueblo o para el grueso de la población.

Economía-ModelosPara analizar un período histórico desde su desarrollo se recurre al concepto de modelo económico.. Un modelo económico, o modelo de acumulación económica, comprende un complejo entramado de alianzas sociopolíticas situadas en un contexto histórico determinado. De esta forma, es posible entender el proceso de desarrollo planificado.

Las etapas históricas que conforman la evolución del modelo argentino han sido analizadas a partir de la delimitación basada en hechos relevantes desde el punto de vista económico y social del país. Estas delimitaciones son conocidas como regímenes o patrones de acumulación[1]. En consecuencia, cuando se refiere a un modelo, se está haciendo directa alusión a los patrones o modelos de acumulación. Esto permite conocer descriptivamente los diferentes sucesos que permitieron un desarrollo económico dado y sus consecuencias. No obstante, el planteamiento de esta forma de análisis está dentro del campo meramente teórico. Sin embargo, al tratarse de un instrumento analítico sumamente útil para comprender los distintos comportamientos económicos, se hace imprescindible al momento de entender las distintas realidades vividas a lo largo de la historia reciente de nuestro país.

Es preciso vislumbrar algunas características identificables dentro de todo patrón de acumulación, estas son  la regularidad y el ordenamiento anticipado de determinados hecho.  La existencia de estos conceptos son determinantes para que pueda considerarse como tal a un patrón de acumulación.

Con respecto a la regularidad, se determinará de este modo a la repetición de determinados fenómenos más o menos sistematizados que conforman el recorrido de una variable económica. Así por ejemplo, en el período denominando modelo aperturista, pueden observarse distintos procesos que conformaron ciclos “acotados” donde la evolución del Producto Bruto Interno (PBI), mostró distintos momentos de expansión y contracción de la economía, sin embargo, si se observa desde una perspectiva histórica amplia, podemos unir estos pequeños ciclos, a partir de la concatenación de estos procesos de expansión y crisis periódicas. De ahí la dificultad de realizar un análisis valedero contemporáneo. El reconocimiento de regularidades se hace desde una perspectiva histórica que da una mayor visión de los hechos sucedidos. Esta tarea se torna muy dificultosa a medida que nos acercamos hacia el presente.

En cuanto al ordenamiento de los hechos, los mismos deben responder a la relevancia relativa que éstos tienen con respecto al proceso o modelo de acumulación y la dependencia del desarrollo de este modelo con la existencia de los mencionados sucesos. Por ejemplo, durante el modelo desarrollista, en la segunda etapa del modelo sustitutivo de importaciones, es posible observar de qué manera la insipiente industrialización guardaba una directa relación con el endeudamiento externo del sector estatal y privado de la época.

Se puede hablar de modelos o patrones de acumulación desde la organización nacional, alrededor de 1860.  A partir de entonces podemos dividir la historia económica Argentina en los siguientes períodos[2]:

  • El modelo agroexportador (1860-1930)
  • El modelo de industrialización sustitutivo de importaciones (1930-1975)
  • Dividido a la vez en dos períodos:
    • el de la primera etapa (1930-1952)
    • el de la segunda etapa (1952-1975)
  • El modelo aperturista con hegemonía financiera (desde 1975 hasta la actualidad)

El modelo agroexportador

A fines del siglo XIX la estructura económica argentina era inexistente. A partir del proceso de organización ocasional, nuestro país vivió un desarrollo sin precedentes. El modelo estaba basado en la exportación de productos agropecuarios fundada en la explotación extensiva de latifundios. Se aprovechaba de esta forma las ventajas comparativas que ofrecen la pampa húmeda, y el contexto macroeconómico mundial. La demanda de productos primarios de los mercados europeos permite que Argentina logre la primera integración real de su economía al contexto económico mundial.

La asociación comercial se llevó a cabo esencialmente con Inglaterra, convirtiéndose éste país en el principal socio comercial. Claro está que dicho intercambio arrojaba saldo en la balanza comercial favorable a Inglaterra, quien era proveedora de bienes manufacturados y paulatinamente logra que sus empresas tengan el monopolio de los servicios públicos en nuestro país.

De este modo, capitales foráneos así como la incorporación de mano de obra extranjera, permitieron el desarrollo estructural necesario para la consolidación del modelo de acumulación económica.

En el marco internacional, la política llevada a cabo por las potencias europeas, especialmente Inglaterra, dieron lugar a la inclusión de las economías marginales como proveedores de productos primarios. De esta forma los países industrializados disminuían sus costos de producción y se beneficiaban abriendo nuevos mercados a sus productos y generando acuerdos de intercambio siempre favorables.

La consolidación del modelo agroexportador benefició a las burguesías propietarias de la pampa húmeda, que enseguida se transformaron en oligarquía, sostenidas desde el poder conservador. Como consecuencia directa de este modelo, se podía observar un desarrollo asimétrico y la consecuente centralización de la población, que mediante migraciones internas, buscaban nuevas oportunidades y trabajo. En el modelo agroexportador se identifican claramente dos etapas: una primera caracterizada por la exportación de ganado ovino, conocido como ciclo de la lana y una segunda denominada

Planteado como una economía esencialmente agropecuaria, el modelo, llegó a representar el 35% del PBI en 1915, frente a un 13% del aporte de la producción industrial.

La característica propia del modelo lo hacía inestable, ya que al carecer de mercado interno fuerte (como sí sucedía en Inglaterra, por ej.), la salud de la economía estaba directamente ligada a los vaivenes de los precios internacionales de los productos exportables (algo que no cambió en la actualidad).

Una porción del sector oligárquico terrateniente diversificó parte de los beneficios obtenidos de la explotación agroganadera en otras actividades neutrales como el comercio, las finanzas e incluso la producción industrial. En este sentido podemos citar a Bunge & Born, Tornsquist y Bemberg entre otros. (Fuente CEPAL).

A partir de 1930, y como consecuencia de una serie de factores tanto internos como externos, el primer modelo de acumulación argentino finaliza agotándose, no obstante nuestro país nunca modificó su estructura productiva, de modo tal que aún en la actualidad podemos decir que nuestra económica siempre está anclada a la producción agrícola/ganadera.

Entre los factores que dieron fin a la etapa agroexportadora podemos mencionar:

En el marco externo, la crisis del ’29 provocó que las economías mundiales se cierren, las nuevas ideas económicas tendían a la sustitución de las exportaciones, la caída de los precios internacionales de los productos primarios inclinó mucho más negativamente la balanza de pagos, el acuerdo de la comunidad de naciones británicas (Commonwealth)  que le provoco la pérdida del principal comprador de la producción agrícola y, asimismo, el ingreso de EEUU al mercado nacional, como proveedor de bienes manufacturados, conformando junto a Inglaterra y nuestro país una relación económica triangular[1], quebrantando la relación comercial existente hasta ese momento.

En el marco interno, algunos motivos de la caída fueron el surgimiento de una industria nacional tendiente a sustituir las importaciones de bienes de consumo en nuestro país, la expansión de empresas locales y la radicación en el país de subsidiarias extranjeras, destinadas a abastecer el mercado interno y la crisis de los arrendatarios.

En un intento desesperado de la oligarquía nacional, en 1933, una misión encabezada por el vicepresidente Julio A. Roca en Londres para asegurar la cuota de carne, llevó a un acuerdo bilateral con el  ministro inglés Runciman, conocido como tratado “Roca-Runciman”, cuyos términos leoninos distaban mucho de la conveniencia argentina, llevando al pensador popular Arturo Jauretche a denominarlo “Estatuto legal del coloniaje”. Lo pernicioso  de este tratado fue denunciado por el senador santafesino Lisandro de la Torre en 1935, terminando con un escandaloso asesinato incluido en el propio seno del Congreso Nacional.

Lo que vendrá posteriormente es un intento de industrialización sustitutiva de las importaciones que cambiaría radicalmente la estructura productiva de nuestro país…

Leandro Miño


[1] Rapoport, Mario (compilador) (1988): “Economía e Historia. Contribuciones a la historia económica argentina”. Buenos Aires, Editorial Tesis.

2 comments for “MODELO DE DESARROLLO: LA BÚSQUEDA DE UN HORIZONTE DISTANTE

  1. Esquiano
    noviembre 14, 2011 at 1:21 am

    Che, que informe de mierda, no me sirvio para un carajo… Todas boludeces reposteadas de otra pagina… La verdad… Decadente… Por gente como ustedes el pais está así… Gracias y sigan asi, ustedes, adelante que pronto nos vamos a caer todos en la grieta del mundo!

  2. michelle
    noviembre 17, 2011 at 12:43 pm

    opino igual..una cagada..

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